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lunes, 31 de marzo de 2014

Siempre con el Papa

(ANS – Ciudad del Vaticano) – Definidas en la última semana todas las responsabilidades del Consejo General, los participantes al Capítulo General 27 se reunieron esta mañana en el Vaticano con el Papa Francisco.

Los Capitulares llegaron al Vaticano por segunda vez en este Capítulo, habiendo ya estado de visita el pasado 19 de marzo para el Concierto en la Capilla Sixtina, dirigido por el P. Massimo Palombella, SDB.

El encuentro con el Papa es parte de un más amplio programa espiritual, que incluye primero una oración comunitaria en torno al altar de la Cátedra de San Pedro, y luego siempre en la basílica, un segunfo momento de oración bajo la estatua de Don Bosco.

A media mañana estaba previsto un cariñoso encuentro con el Papa, al interno de la Sala Clementina, con el saludo del nuevo Rector Mayor, Don Ángel Fernández Artime, al Papa, y el posterior discurso del Papa.



Por la tarde los Capitulares retoman los trabajos ordinarios, con una reunión en asamblea sobre el segundo núcleo "Profetas de fraternidad". La semana de las elecciones, de hecho, no ha concluido la fase de reflexión, evaluación y propuesta sobre los temas del CG27.

sábado, 29 de marzo de 2014

martes, 25 de marzo de 2014

Don Ángel Fernández, Décimo Sucesor de Don Bosco

ANS – Roma– El Capítulo General 27 ha elegido como nuevo Rector Mayor y X Sucesor de Don Bosco a Don Ángel Fernández Artime, hasta ahora Inspector de Argentina Sur.

La elección ha tenido lugar a las 10’20m en el primer escrutinio.

Un prologado y caluroso aplauso acogió le proclamación oficial.

Don Ángel Fernández Artime, de 53 años, nació el 21 de agosto de 1960 en Gozón-Luanco, Oviedo; emitió la primera profesión el 3 de septiembre de 1978, la profesión perpetua el 17 de junio de 1984 y fue ordenado sacerdote el 4 de julio de 1987. Originario de la Inspectoría de León, ha sido delegado de pastoral juvenil, director del colegio de Orense, miembro del consejo y vicario inspectorial, y del 2000 al 2006 Inspector de León.

Fue miembro de la comisión técnica que preparó el Capítulo General 26. En 2009 fue nombrado Inspector de Argentina Sur, cargo que ocupaba hasta este momento. En el ejercicio de su cargo como Inspector de Argentina pudo conocer y colaborar personalmente con el entonces arzobispo de Buenos Aires, card. Jorge Mario Bergoglio, hoy Papa Francisco.

Es licenciado en Teología Pastoral, Filosofía y Pedagogía.


El pasado 23 de Diciembre había sido nombrado Superior de la nueva Inspectoría mediterránea de España, dedicada a María Auxiliadora, un encargo que evidentemente don Ángel Fernández no podrá ya asumir, al tener que desempeñar el Ministerio de Padre de toda la Familia Salesiana.

http://infoans.org/1.asp?Lingua=3&sez=1&sotsez=13&doc=10493

Desde ADMA Málaga le manifestamos nuestra más efusiva felicitación. Que María Auxiliadora lo guíe en este nuevo servicio que el Señor le encomienda.

En el vídeo el momento de la aceptación

miércoles, 4 de septiembre de 2013

La Familia Salesiana se suma a la vigilia por la Paz

El Rector Mayor convoca a toda la familia Salesiana a secundar el llamamiento del Papa Francisco y realizar una vigilia por la Paz en próximo 7 de septiembre. Además propone algunas iniciativas para trabajar en las comunidades educativas sobre la paz.

Mensaje del Rector Mayor a la Familia Salesiana en favor de la paz

Mis Queridos Hermanos y Hermanas de la Familia Salesiana. Un cordial saludo a todos vosotros, con el afecto que Don Bosco tenía por todos sus Hijos e Hijas

El motivo de este mensaje a toda la Familia salesiana es el de fijar vuestra atención en lo que el Santo Padre nos ha comunicado con ocasión de la oración del Ángelus del pasado domingo, 1 de septiembre. Él ha dirigido a la Iglesia y al mundo entero estas palabras:
“Hoy, queridos hermanos y hermanas, quisiera hacerme intérprete del grito que, con creciente angustia, se levanta en todas las partes de la tierra, en todos los pueblos, en cada corazón, en la única gran familia que es la humanidad: ¡el grito de la paz! Es el grito que dice con fuerza: queremos un mundo de paz, queremos ser hombres y mujeres de paz, queremos que en nuestra sociedad, desgarrada por divisiones y conflictos, estalle la paz; ¡nunca más la guerra! ¡Nunca más la guerra! La paz es un don demasiado precioso, que tiene que ser promovido y tutelado".

Como veis es una llamada angustiosa que se refiere en primer lugar a la dolorosa situación de Siria, envuelta desde hace tiempo en una guerra civil, y en segundo lugar es una invitación a no olvidar los otros numerosos conflictos que atormentan a tantas regiones y poblaciones de los diversos continentes.

Para sensibilizar a la Iglesia y a todos los hombres de buena voluntad sobre este importante tema de la paz, el Papa Francisco ha concluido su apelación diciendo: “He decidido convocar para toda la Iglesia, el 7 de septiembre, una jornada de ayuno por la paz en Siria y en el mundo. De las 19 a las 24 nos reuniremos en oración y en espíritu de penitencia para implorar este don de Dios. La humanidad tiene necesidad de ver gestos de paz. Pido a todas las comunidades que organicen algún acto litúrgico según esta intención. Os espero el próximo sábado a las 19 en la Plaza de San Pedro” 
. 
Queridos todos, animados por el mismo espíritu de nuestro Padre común, Don Bosco, os exhorto ardientemente a acoger este deseo del Santo Padre como un mandato que con convencimiento y amor debemos realizar. Todos nosotros creemos que la paz es un bien extraordinariamente necesario para el desarrollo y el progreso de la comunidad nacional e de la comunidad mundial. Ella se nutre del respeto de los derechos fundamentales que deben ser garantizados a los pueblos y a las personas y, al mismo tiempo, viene edificada por la observancia de los deberes igualmente importantes que nacen de estos mismos derechos.

Deseo por tanto invitar a todos los grupos de la Familia Salesiana a acoger concretamente la exhortación del Santo Padre haciendo del día 7 de Septiembre un día de oración, de reflexión y de ayuno para dar al mundo un testimonio de que creemos firmemente en el gran valor de la paz y para pedir este mismo don del “Príncipe de la Paz, Cristo Resucitado, vencedor de la muerte!

Concretamente, invito a todos aquellos que, en el ámbito de la región de Roma puedan estar materialmente presentes en la Plaza de San Pedro, a este gran momento de oración y de ayuno.A aquellos que viven en otros contextos, a participar activamente en las diversas iniciativas que ciertamente serán promovidas por cada una de las iglesia locales.

Toda comunidad y toda realidad educativa, en el límite de lo posible, procure animar tres momentos:
Un momento de oración por la paz, vivido sobre todo como adoración eucarística, preparada por un ayuno particular; alimentando la oración con textos bíblicos o textos tomados de documentos de la Iglesia sobre el tema de la paz

Un momento de educación en la paz. En las escuelas, en los oratorios, en otros contextos educativos, ofrecer a los jóvenes un encuentro sobre el tema de la paz, proponiéndoles una reflexión a partir de las noticias de actualidad sobre el tema, presentado el valor del texto de la encíclica de Juan XXIII “Pacem in terris”, de otros documentos de la Iglesia y también de textos significativos de autores laicos. 
Proponiéndonos ayudar a los jóvenes a madurar en el convencimiento de que la paz se construye sobre cuatro valores fundamentales: la verdad, la justicia, el amor y el perdón.

Un momento de testimonio sobre la paz. Es posible celebrar comunitariamente un momento de reconciliación comunitaria, invitando también a nuestros laicos y a los jóvenes, durante el cual pidamos perdón a Dios de nuestras divisiones y de nuestros conflictos, pequeños y grandes. Es posible también invitar a los laicos relacionados con nosotros a un encuentro de reflexión y de profundo discernimiento sobre el tema de la paz. Debe ser conocido por todos que la paz interesa a cada grupo y a cada comunidad de la Familia Salesiana

Queridos, os lo agradezco. Sé que acogeréis mi invitación con generosidad y empeño. Estoy seguro de poder expresaros el agradecimiento del Santo Padre y el de nuestro amado Padre Don Bosco.

Un saludo a todos vosotros. María, Reina de la Paz y Auxilio de los Cristianos, acompañe vuestro camino.

Roma, 3 de Septiembre de 2013

Don Pascual Chávez V. sdb
Rector Mayor

viernes, 2 de agosto de 2013

Carta del Rector Mayor sobre la JMJ Río 2013

El Rector Mayor de los salesianos hace un balance de la JMJ de Río de Janeiro y de las ideas fundamentales expresadas por el Papa Francisco.

Rio de Janeiro, Brasil

29 Julio 2013

Queridísimos hermanos:

Os escribo al día siguiente de la clausura de la Jornada Mundial de la Juventud que se ha desarrollado en Rio de Janeiro.

 

He tenido la gracia y el privilegio de participar en ella, junto a otros miembros del Consejo General, don Adriano Bregolin, don Fabio Attard, don Natale Vitali, don Esteban Ortiz y don Maria Arokiam Kanaga.

Me he sentido muy contento al ver a numerosos hermanos, inspectores, vicarios inspectoriales, delegados de pastoral juvenil, jóvenes en formación, acompañando a las diferentes delegaciones de los cinco continentes.

Aunque las distancias geográficas y la crisis económica han condicionado notablemente la participación de otros muchos salesianos y jóvenes que habrían querido venir, nos hemos encontrado con más de 7000 jóvenes del MJS de las obras de los Salesianos, de las Hijas de María Auxiliadora, de las Hijas del Divino Salvador y de las Hermanas de la Caridad de Jesús.

Creo poder hacerme portavoz de todos los participantes expresando la gran alegría y el entusiasmo con los que hemos vivido estos días alrededor de la figura carismática del Papa Francisco. Con sus gestos, sus actitudes y sus intervenciones ha iluminado la mente, ha puesto fuego en el corazón y ha robustecido la voluntad de todos para ser de verdad “discípulos y misioneros de Cristo”, enviados al mundo, sin miedo, para servirlo y transformarlo.

De modo particular he valorado el conjunto de los tres componentes - gestos, actitudes y pensamiento – que forman una unidad y nos ayudan a comprender mejor la figura del Papa Francisco. Todo ello explica su fuerza moral, su libertad para actuar y hablar, su profetismo. Solo así se puede dar el valor justo a todo lo que hace y dice en el ejercicio de su ministerio petrino. Solo así se acoge la visión de la Iglesia que el Papa tiene y que se siente llamado a promover. Solo así se puede ver mejor su forma de gobierno: partir de la realidad - a la que es muy sensible- para impulsar procesos de cambio, buscando la unidad más que la exasperación de los dinamismos sociales, a través de una cultura del diálogo y a través de un respeto a la diversidad, bien consciente del papel insustituible de la Iglesia y su colaboración en la reconciliación de este mundo fracturado.

Se trata de una Iglesia libre de la mundanidad espiritual, de la tentación de congelarse en su cuadro institucional, de la tendencia al aburguesamiento, de la cerrazón sobre sí misma, del clericalismo. Una Iglesia que sea verdaderamente el cuerpo del Verbo hecho carne y, como El, encarnada en este mundo, resplandeciente en los más pobres y sufrientes. Su servicio es ofrecer a Cristo y los valores del Evangelio para la necesaria transformación de la sociedad. Una Iglesia que no puede reducirse a ser una pequeña capilla, sino que es – sobre todo – una casa para toda la humanidad. En su corazón está el deseo de una Iglesia connotada por la apertura y la acogida de todos, por la diversidad de las culturas, de las razas, de las tradiciones, de las confesiones religiosas. Tal apertura y tal acogida son posible a través de una cultura del diálogo y del encuentro que haga posible la unidad en el respeto de la diversidad. Una Iglesia que sale por las calles para evangelizar y servir, alcanzando las periferias geográficas, culturales y existenciales. Una Iglesia pobre que privilegia a los pobres convirtiéndose en su voz y dándoles la voz para superar la indiferencia egoísta de quien tiene más y la violencia desesperada de quien se siente cada vez más explotado y defraudado. Una Iglesia que presta una justa atención y la relevancia debida a las mujeres, sin las cuales, ella misma corre el riesgo de la esterilidad.

De los casi veinte discursos pronunciados, los más importantes y programáticos han sido – desde mi punto de vista – los dirigidos a la Conferencia Episcopal Brasileña y a los dirigentes sociales; además, naturalmente, de los mensajes dirigidos a los verdaderos protagonistas de las JMJ, los jóvenes.

Dirigiéndose a los Obispos brasileños, el Papa Francisco ha comenzado su intervención presentando el documento de Aparecida como clave de lectura para la misión de la Iglesia. Esa, de hecho, no tiene la potencia de los trasatlánticos porque es una simple barca de pescadores. Dios se manifiesta en ella a través de medios pobres y el éxito pastoral no se sustenta sobre la eficiencia humana, sino sobre la creatividad de Dios. La Iglesia está llamada a transformarse, vez por vez, recordando que el misterio penetra en la gente a través del corazón y no podemos reducirlo a una explicación racional. El Santo Padre ha presentado a los Obispos el icono de Emaús como clave de lectura del presente y del futuro haciendo una innovadora interpretación eclesiológica y no cristológica. Ha querido hacernos comprender que el abandono de la Iglesia es debido al hecho de haber quedado reducida a una reliquia del pasado, incapaz de dar respuesta a los problemas y a los desafíos del hombre de hoy. La Iglesia no puede escapar de la noche que está viviendo a causa de la huida de creyentes a los que se les había prometido algo más alto, más fuerte, más resolutivo y veloz. Desgraciadamente, la Iglesia parece haber olvidado que no hay nada más alto que Jerusalén, más fuerte de la debilidad de la cruz, más convincente que la bondad, que el amor, que la belleza, más rápido que el ritmo de los peregrinos cuyo paso debe coger la Iglesia para reencontrar el tiempo de “estar con” los que acompaña, cultivando la paciencia, la capacidad de la escucha y la comprensión de situaciones tan diversas. En fin, el Papa ha puesto de relieve las grandes prioridades que el episcopado brasileño debe tener en cuenta
.
Dirigiéndose a los responsables de la política y de la cultura ha querido hacerlos conscientes de la hora histórica que estamos viviendo, de su responsabilidad en la solución de los conflictos, de la urgencia de redimir la política. Ha subrayado varias veces la importancia de promover la cultura del encuentro para vencer la dolorosa exclusión de los ancianos, a través de una sufriente eutanasia cultural que los sitúa en la imposibilidad de poder enriquecer la sociedad con su sabiduría, con sus valores. Una cultura del encuentro que debería eliminar el descarte social de los jóvenes, a los que les es negada, demasiadas veces, la posibilidad del trabajo y del futuro.

En sus mensajes a los jóvenes, la invitación ha sido a invertir las propias energías, su misma vida, por causas positivas por las que vale la pena gastarla. De modo particular, les ha insistido en que Cristo es la gran causa que vale toda una vida. Les ha exhortado a que no tengan miedo de hacer opciones valientes. Sirviéndose de metáforas les ha dicho que pueden ser el campo de Dios en el que crece, germina y fructifica la buena semilla; les ha invitado a entrenarse con el equipo de Dios y a ser atletas de Cristo; le ha invitado a trabajar en el campo de la transformación para renovar la Iglesia y ser agentes de cambio en la sociedad y en el mundo. Les ha pedido, finalmente, que como Cristo y junto a Cristo, vayan sin miedo a servir al mundo y lo enriquezcan con el don del Señor y del Evangelio, comenzando siempre por el servicio a los propios amigos y compañeros, a todos los jóvenes con los que puedan contactar.

En definitiva, en Rio de Janeiro, el Papa Francisco ha hecho salir a la Iglesia a la calle, la ha llevado a las periferias, ha hecho escuchar su voz de Madre, le ha devuelto dinamismo y, así, con sus gestos y actitudes, nos ha enseñado qué Iglesia quiere y qué relación debe tener con el mundo.

Obviamente, he vivido este espléndido acontecimiento eclesial con mis hermanos y hermanas, con los jóvenes, como salesiano, como Rector Mayor, intentando comprender mejor este nuevo momento eclesial que hemos de acoger, traducir y vivir en nuestra Congregación Salesiana.

Y sin demasiadas pretensiones, tengo que decir que el camino que estamos haciendo en preparación al bicentenario del nacimiento de nuestro querido Padre y Fundador Don Bosco y, de modo particular, el mismo CG 27 con su relevante tema “Testimonios de radicalidad evangélica”, se encuentran en perfecta sintonía con esta llamada a Cristo, a su Evangelio, a la sencillez, a la pobreza y a la humildad.

Con esta carta, os invito a todos vosotros, salesianos y jóvenes, a retomar todas las intervenciones del Santo Padre para asumir y llevar a la vida sus orientaciones espirituales y pastorales como tarea prioritaria, no solo de la pastoral juvenil, sino como parte del camino hacia el bicentenario.

Mientras que seguimos rezando por el Papa Francisco, como él mismo insistentemente y por todas partes pide, confiamos a María Inmaculada Auxiliadora la Iglesia y nuestra querida Congregación, para que pueda estar a la altura de cuanto el Señor y los jóvenes esperan de nosotros.

Con afecto, en Don Bosco

Don Pascual Chávez V., sdb
Rector Mayor


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